
Casa Antigua · Jinotepe, Carazo
La casa también tiene su historia
Antes de abrir las puertas, Casa Antigua fue polvo, madera, tejas, paredes abiertas y muchas decisiones tomadas poco a poco.
Antes de ser Casa Antigua
Antes de pensar en mesas, luces o cocina, había que entender la casa. Ver qué se podía conservar, qué debía cambiar y qué historia ya estaba escrita en sus paredes.



Lo que se decidió conservar
Parte del trabajo fue decidir qué no borrar. La madera, las tejas, las alturas y ciertas marcas de la casa ayudaron a definir el carácter del lugar.


En el proceso aparecieron detalles que recordaban la edad de la casa: clavos, madera, pisos, texturas y señales de otro tiempo. Algunos se fueron; otros se quedaron como parte de la memoria del lugar.
La casa empieza a tomar forma
Poco a poco, la obra empezó a parecerse a una casa viva. Los pisos, la madera, la luz, las plantas y los recorridos fueron marcando el ambiente que queríamos construir.




Los espacios encuentran su carácter
La barra, la terraza y los pasillos fueron encontrando su propio carácter. No queríamos que todo se sintiera nuevo: queríamos que se sintiera cuidado, cálido y vivido.



La casa abre sus puertas
Cuando la casa estuvo lista, dejó de ser solo una obra. Empezó a llenarse de mesas, conversaciones, comida, música y personas que la hicieron suya.

Casa Antigua sigue construyéndose todos los días.
No solo con paredes, madera o mesas, sino con cada persona que llega, se sienta y hace suyo este lugar.
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